🏹#91: La fragilidad 💔
Queridas personas:
La otra noche, en la cama, mientras intentaba dormir, escuché cómo, en la plaza de abajo, alguna persona, muy probablemente en cierto grado de intoxicación, rompía un objeto de cristal. La alarma instintiva —bordes afilados, cortes, peligro— no pudo competir ni por un instante con el placer del sonido, de una acústica aún más deliciosa en el aire helado de la noche. El lamento agudo de un material finísimo, quebrándose, desestructurándose, rindiéndose a la entropía.
Me acordé entonces de algo que leí hace poco sobre un físico francés que ha descubierto un principio por el que se puede predecir estadísticamente el tamaño y número de fragmentos en los que se romperá un objeto. Es una de esas ideas que me arrojan a la claustrofobia existencial: cómo son de rígidas las reglas de este universo para que sea posible calcular algo así. Pero no debería sorprenderme, porque si la ciencia puede afirmar algo es que todo está destinado a romperse.
Desde el punto de vista de la termodinámica, la muerte no es más que el estado de equilibrio con el entorno. Un ataque súbito, un accidente, y el sistema que era una persona y tenía un nombre colapsa y deja de funcionar. Su materia permanece, pero se descompone. Su existencia se rompe como un cristal, casi puede oírse ese sonido agudo, irrevocable. Y no hay narrativa posible que dé sentido a ese fin, solo la sorpresa de comprobar, de recordar, que no somos más que partículas regidas por las mismas leyes despiadadas que hacen quebrarse los objetos.
Por suerte, las personas habitamos recipientes mucho más complejos que el cristal. Nuestras leyes son las de los fluidos y la plasticidad fabulosa de los tejidos orgánicos. El resquebrajamiento que provoca una enfermedad puede resistirse durante mucho tiempo, puede incluso revertirse. Pero el hecho incuestionable es que, de manera literal y metafórica, andamos rompiéndonos todo el rato.
Nos impacta la muerte inesperada de otros, el sufrimiento de las pérdidas que se anticipan irremediables y la acción erosiva de un mundo injusto, obra enteramente nuestra, que deja mucho que desear. Este año concretamente, todos nos hemos roto en mayor o menor medida. Ciertos mecanismos de humanidad y empatía no han tenido más remedio que estallar como el cristal, hacerse añicos, para que pudiéramos seguir manteniendo un simulacro de normalidad. Ese sonido delicado se ha dejado oír una y otra vez en el interior del cuerpo. Se nos ha fracturado aún más la capacidad de atención, el criterio para discernir lo esencial de lo anecdótico, la esperanza de organizar con sentido la realidad.
En las próximas semanas, tendrán lugar las acostumbradas reuniones y muchos nos juntaremos tintineando por dentro, llenos de fragmentos sueltos que no sabemos dónde y cómo volver a colocar. Se mezclará ese sonido con el de las copas, los cubiertos y la música festiva. Haremos como que no lo oímos, como que no nos asalta su eco de madrugada en la noche, cuando no podemos conciliar el sueño.
Pero no tiene sentido ignorar lo que es seguro: que nos rompemos poco a poco y de golpe. Que ya estamos llenos de fisuras. Es mejor aceptar esa verdad y actuar frente a ella. Sumar el calor de los cuerpos, abrazar la fragilidad de otros de manera literal, rellenar con afectos las grietas, compensar con amor, que es también un milagro de la materia, la crueldad de este mundo físico.
🎧 Celebro que haya personas ahora descubriendo la grandeza de los primeros discos de Björk. Esta canción cristalina pertenece a uno que me puse en bucle la Navidad del año en que se estrenó. Recomiendo escucharlo entero.
➤ Una web
Ruego precaución con este enlace. Es una web sencillísima pero te enfrenta cara a cara con las debilidades humanas, te machaca un poco y te deja más tierna. Entrad con cuidado. Y si hacéis uso de ella, por favor, dejad un rastro de amabilidad. Más sobre el proyecto aquí.
➤ El club
En el nuevo club de Flecha en Telegram hay ya más de 1.700 personas participando en bellísimas conversaciones Por suerte, no todos a la vez o yo misma tendría que abandonar el grupo. Me alegro de no haber abierto la comunidad en WhatsApp porque el máximo son 2.000 miembros. Os pongo el enlace por si queréis uniros. El sábado 27 empezaremos la charla del Club de lectura.
➤ Una bendición
Voy a dejar este vídeo y este aquí porque creo que tienen poderes restaurativos y, sin hacer milagros, puede que os coloquen cosas en su sitio.
➤ Un tesoro
Los que lleváis un tiempo leyéndome sabéis que en en estas cartas hay verdadera devoción por el cristal romano. En concreto, me intriga mucho la producción de Ennion, un artesano que ponía bien grande su nombre en vasos que exportaba por gran parte del Mediterráneo. Me encantaría poder decirle que fue una gran idea y que dos mil años después su marca sigue funcionando.
Y hasta aquí llego por hoy. Millones de gracias por la bienvenida que me habéis dado en Substack. Sería poco elegante por mi parte pedir en cada carta que me dejéis likes y comentarios, pero por favor, hacedlo. Nos leemos en dos semanas. Hasta entonces abrazad a muchas personas y no rompáis a ninguna.














La Flecha de hoy me ha encantado ❤️
Fragilidad es una de mis 7 palabras favoritas.
Ay la web 🤍