🌊#1: El destello 👁️
Queridas personas:
Estoy delante del mostrador de la farmacia mientras la persona que me atiende mira en el almacén si tiene algún modelo de antifaz para dormir que me pueda ofrecer (otro día hablamos de esto) y, en esos segundos de espera, me fijo en un cartel de una marca de suplementos que promete devolverte la energía y las ganas de vivir. La imagen de esta promesa es una mujer caminando por la playa, creo, ahora no podría jurarlo, pero es una foto en blanco y negro, y hay algo en la escena que me provoca «el destello».
«El destello» es una visión fugaz que me sobreviene a veces, como si fuera una médium y recordara una vida felicísima en otro tiempo, otra dimensión. En cuanto intento pensarla se me escapa, se deshace del mismo modo que el recuerdo de un sueño o un déjà vu. No conservo ningún detalle, solo sé que he vislumbrado por unos segundos la felicidad absoluta de otra vida que nunca ha sido la mía. De eso estoy segura. No es un flashback ni una memoria, y cuando se extingue me deja un residuo de melancolía y anhelo.
Mi explicación racional es que los destellos son puertecitas que se abren durante unos pocos segundos entre mi consciente y mi subconsciente a un imaginario que creé en la infancia de cómo eran las vidas perfectas y felices, alimentado por las películas, los anuncios, las series y los dibujos animados a los que como niña de mi tiempo me exponía a todas horas.
Los destellos me sobrevienen cuando me cruzo con alguna persona por la calle, al pasar frente a los portales de algunos edificios, y en muy raras ocasiones al contemplar una foto cuyo principal propósito es comunicar ese tipo de sensación.
Estos espejismos no son frecuentes, pero tienden a producirse más en verano. Lo cual respalda mi teoría de que están basados en las ficciones que he consumido y uso el verbo «consumir» a propósito porque evidentemente algunas ficciones no están escritas solo para ser disfrutadas, sino para ser consumidas y comerte desde dentro: para venderte un modelo aspiracional de entorno, de casa, de familia, de vida.
El verano y la Navidad son las estaciones más explotadas en ese aspecto. Existe un ideal de felicidad asociado con ambas fechas que antes nos vendían las teleseries y ahora se propaga a través de reels y tiktoks. Llevo nueve veranos quejándome de esto y enfocándome en otros elementos propios de esta época, a mi entender, más reales y más puros con los que igualmente se puede romantizar la estación. Pero esta primavera decidí que había llegado a mi límite, que me negaba a seguir hablando de un verano que solo existe en la mente, cuando llegan los meses en los que más se notan los efectos de la crisis climática con temperaturas y niveles de radiación batiendo récords, y la acostumbrada oleada de incendios forestales. Todo normalizado cada día por los informativos que alternan estos titulares con las simpáticas noticias de temporada y la última hora del esperpento geopolítico.
Sin embargo, estaba en la farmacia y me vino el destello y supe que no había nada que hacer. Iba a escribir estas cartas sin remedio. Sentí la certeza en todo el cuerpo, como una marea. A la vez un desfallecimiento: reconocerme incapaz de rechazar esa promesa de felicidad imposible que ofrece cada año el verano. Da igual que sea inalcanzable, me dije. Si puedo pensar esa alegría es que allí donde esté también me pertenece. Tal vez la clave sea entenderla no como un destino, sino como un rumbo. ¿Qué ibas a hacer si no? La felicidad del verano perfecto no existe, pero es indispensable seguir avanzando hacia ella.
⚡ La canción
Si escucháis la letra de este tema quizá os parezca adecuada para acompañar el texto anterior, pero hay una capa más de significado que me encanta y me gustaría compartir si pudiera. Menos mal que para eso están las canciones, para dejar mensajes crípticos.
🔥 El consuelo
Hace unos años la NASA publicó una serie de carteles de películas de terror ficticias, dedicados a ciertos exoplanetas y condiciones cósmicas horribles para vida. Sé que fue un intento desesperado por hacernos pensar que no se está tan mal en la Tierra, pero, después de explorar un rato TReS-2 b, admito que funciona.


⏳ La cosa que sigo recomendando
Voy a inaugurar esta sección porque las recomendaciones más valiosas son las que superan el paso del tiempo. Me ha encantado comprobar que, después de seis años, esta página para mirar desde ventanas ajenas sigue existiendo, ahora con modelo de negocio y todo. Larga vida al espíritu contemplador.
🌬️ El propósito
Hago mía esta voluntad para este verano y para estas cartas, que serán siete con la que estáis leyendo y llegarán cada sábado por la mañana. Como lleva siendo tradición desde hace nueve años.
Aquí me despido. Hasta la semana que viene, buscad vuestros destellos.






¡Bien hallada Carmen!
Qué alegría encontrar la carta, cómo ha mejorado todo repentinamente! Gracias 💜✨️