Me encanta leer tus reflexiones, con las que me identifico muchas veces, y sobretodo me hacen pensar, en mi (ejercicio que acostumbro a esquivar de manera consciente). Con el primer café de la mañana, mirando de reojo por la ventana y los pies en alto, te leo y respiro la calma de mi casa el sábado por la mañana. Cuando todo está tranquilo. No te conozco, pero te siento próxima, es muy extraño. Quizás compartimos generación y por lo tanto, referencias? No lo se. Solo se que mis propios demonios me resultan un poco más amables cuando juegan al parchís con los tuyos. Gracias Carmen!
Es que hemos perdido incluso la ahora tan manida libertad de elegir si celebrar o no. No celebramos cuando lo sentimos sino cuando se nos impone. Creamos cuando toca porque hemos adquirido un compromiso en realidad inventado y autoimpuesto, por un miedo radicado en el consumismo de contenido más descarnado. Esclavos de nosotros mismos porque si no creamos nos dejarán quienes esperan algo nuevo. Yo creo que tenemos que hacer todos un pacto, crear cuando nos lo pida el cuerpo y no el calendario, celebrar cuando lo sintamos y no cuando nos lo diga un número. El solo hecho de poner una palabra tras otra durante tanto tiempo ya merece nuestro reconocimiento, así que gracias por la parte que nos toca.
Me he sentido muy identificada con lo de buscar salidas extremas y luego negociar. Muy bien si no quieres celebrar el número 100 siempre que haya carta 101. Eres mi soplo de aire fresco semanal.
Justo igual. Cuando llego a ese punto de "mando todo a la mierda" es cuando por fin desata el nudo la angustia y puedo empezar a respirar de nuevo. Felicidades por el centenario, Carmen.
A mí siempre me ha parecido muy importante poder vivir uno sus crisis, es algo que defiendo.
No, no podemos estar siempre positivos y optimistas. Me encanta lo del tecnooptimismo, y qué cierto, nos lo imponen, o nos lo imponemos a nosotros mismos.
¿ Cómo escapar?. A islas figuradas que cada uno tenga en algún rincón.
Con todas tus incoherencias y contradicciones (o precisamente por eso), eres la persona más cabal y coherente que existe en mi mundo virtual; tus cartas trascienden ese ámbito y llegan al de lo íntimo, brindándome una savia que me hace amar aún más el hecho de estar viva. Gracias, Carmen.
Felicidades por ser simplemente el refugio de tanta gente, escribas lo que escribas siempre siento que algo me ha removido (para bien). Eres maravillosa, haz lo que necesites siempre porfa!!!
Gracias Carmen, me ha encantado la carta número 100, felicidades!! , me siento identificada contigo en muchas cosas, sobre todo en lo de las vías de escape preparadas. Este año cumplo 50 y tengo el dilema de celebrar o no. Voy a reflexionar sobre lo que realmente quiero, sin idealizar (que es algo a lo que tiendo mucho) .
Contra mi propio impulso de callármelo para no parecer una lectora ñiñiñiñiñi, sobre todo porque está feo viniendo de alguien que apenas comenta cada cien años (una, que se dio por vencida hace ya mucho y lo contempla todo desde la barrera, aunque me hice la cuenta en Substack solo para asegurarme de seguir leyéndote con comodidad y ¿acaso no cuenta eso?), te comento antes de arrepentirme, y juro que solamente porque me parece bonito y apropiadísimo a la propia carta concederle una pequeña victoria a esa Carmen que renegaba de la celebración, que... este es en realidad el número 101. ¡A menos que hicieras una reestructuración secreta por algún motivo que desconozco!
Me resultó curioso cuando publicaste dos Flechas #96, y ahora me parece que ha terminado en una coincidencia graciosa y en cierto modo preciosa en sintonía con tu propia carta de no-celebración. :) (De hecho, cuando vi el título del número anterior, me dije a mí misma: "Uy, qué título tan Flecha para el 100").
Bueno, me muero. ¡Nadie me lo había dicho y yo no me había dado cuenta! Esto es TAN YO. Y seguro que viene de la resistencia inconsciente de llegar a cien, como si me quitara edad. Ahora encima si las edito para que la numeración vaya bien les tengo que cambiar el orden porque esta no puede ser la #101.
Te considero desde ahora encargada de que me avises de estos errores, porque si no, ¡nadie lo va a hacer!
Buen ejercicio. Y ya que del otro lado estamos un porrón de gente, cómo nos hacemos refugio para ti? 🤗❤️
Con que sigáis ahí y pongáis un corazón para yo lo sepa, me vale. ♥️
Me encanta leer tus reflexiones, con las que me identifico muchas veces, y sobretodo me hacen pensar, en mi (ejercicio que acostumbro a esquivar de manera consciente). Con el primer café de la mañana, mirando de reojo por la ventana y los pies en alto, te leo y respiro la calma de mi casa el sábado por la mañana. Cuando todo está tranquilo. No te conozco, pero te siento próxima, es muy extraño. Quizás compartimos generación y por lo tanto, referencias? No lo se. Solo se que mis propios demonios me resultan un poco más amables cuando juegan al parchís con los tuyos. Gracias Carmen!
Mis demonios son más sociables que yo, la verdad :)
Es que hemos perdido incluso la ahora tan manida libertad de elegir si celebrar o no. No celebramos cuando lo sentimos sino cuando se nos impone. Creamos cuando toca porque hemos adquirido un compromiso en realidad inventado y autoimpuesto, por un miedo radicado en el consumismo de contenido más descarnado. Esclavos de nosotros mismos porque si no creamos nos dejarán quienes esperan algo nuevo. Yo creo que tenemos que hacer todos un pacto, crear cuando nos lo pida el cuerpo y no el calendario, celebrar cuando lo sintamos y no cuando nos lo diga un número. El solo hecho de poner una palabra tras otra durante tanto tiempo ya merece nuestro reconocimiento, así que gracias por la parte que nos toca.
Lo has definido perfectamente. Esto es lo que me bloqueó el otro día.
No se puede ser un ser de luz todo el rato, nos apagamos un rato y luego ya vemos cómo arder de nuevo... escritura honesta siempre es bien. Gracias 🫂
Jaja, ser de luz difícilmente, fluorescente de vez en cuando. ♥️
Me he sentido muy identificada con lo de buscar salidas extremas y luego negociar. Muy bien si no quieres celebrar el número 100 siempre que haya carta 101. Eres mi soplo de aire fresco semanal.
Me está comentando mucha gente lo mismo, así que por lo visto no estamos solas.
Justo igual. Cuando llego a ese punto de "mando todo a la mierda" es cuando por fin desata el nudo la angustia y puedo empezar a respirar de nuevo. Felicidades por el centenario, Carmen.
Un ejercicio de sinceridad con una misma y con los demás siempre es una buena forma de celebrar ❤ gracias Carmen.
No sé si es bueno, pero desde luego es muy yo.
También por eso es bueno🤗
A mí siempre me ha parecido muy importante poder vivir uno sus crisis, es algo que defiendo.
No, no podemos estar siempre positivos y optimistas. Me encanta lo del tecnooptimismo, y qué cierto, nos lo imponen, o nos lo imponemos a nosotros mismos.
¿ Cómo escapar?. A islas figuradas que cada uno tenga en algún rincón.
Ser refugio para uno mismo.
Con todas tus incoherencias y contradicciones (o precisamente por eso), eres la persona más cabal y coherente que existe en mi mundo virtual; tus cartas trascienden ese ámbito y llegan al de lo íntimo, brindándome una savia que me hace amar aún más el hecho de estar viva. Gracias, Carmen.
Ay, muchas gracias ❤️🩹
Seguimos aquí, aunque la carta fuese en blanco 🤍
🥹
Felicidades por ser simplemente el refugio de tanta gente, escribas lo que escribas siempre siento que algo me ha removido (para bien). Eres maravillosa, haz lo que necesites siempre porfa!!!
¡Me alegro de que las cartas te hagan bien! ♥️
Gracias Carmen, me ha encantado la carta número 100, felicidades!! , me siento identificada contigo en muchas cosas, sobre todo en lo de las vías de escape preparadas. Este año cumplo 50 y tengo el dilema de celebrar o no. Voy a reflexionar sobre lo que realmente quiero, sin idealizar (que es algo a lo que tiendo mucho) .
Yo hace mucho que me regalo a mí misma el no tener que celebrar mi cumpleaños. ¡Regálate lo que más te apetezca!
Preciosa tu carta. Sencilla. Honesta. Sincera.
Qué gusto leerte, Carmen. 🤍
❤️
Querida Carmen:
Contra mi propio impulso de callármelo para no parecer una lectora ñiñiñiñiñi, sobre todo porque está feo viniendo de alguien que apenas comenta cada cien años (una, que se dio por vencida hace ya mucho y lo contempla todo desde la barrera, aunque me hice la cuenta en Substack solo para asegurarme de seguir leyéndote con comodidad y ¿acaso no cuenta eso?), te comento antes de arrepentirme, y juro que solamente porque me parece bonito y apropiadísimo a la propia carta concederle una pequeña victoria a esa Carmen que renegaba de la celebración, que... este es en realidad el número 101. ¡A menos que hicieras una reestructuración secreta por algún motivo que desconozco!
Me resultó curioso cuando publicaste dos Flechas #96, y ahora me parece que ha terminado en una coincidencia graciosa y en cierto modo preciosa en sintonía con tu propia carta de no-celebración. :) (De hecho, cuando vi el título del número anterior, me dije a mí misma: "Uy, qué título tan Flecha para el 100").
Bueno, me muero. ¡Nadie me lo había dicho y yo no me había dado cuenta! Esto es TAN YO. Y seguro que viene de la resistencia inconsciente de llegar a cien, como si me quitara edad. Ahora encima si las edito para que la numeración vaya bien les tengo que cambiar el orden porque esta no puede ser la #101.
Te considero desde ahora encargada de que me avises de estos errores, porque si no, ¡nadie lo va a hacer!
Llámalo resistencia inconsciente o llámalo ser increíblemente consecuente con tus principios, jaja
hay en tu piel cavidades copiadas de otras cavidades
globos oculares hacia biyecciones sin flecha,
rotas como enredaderas cuando llegan al final de Internet,
¿ha llegado alguien al final de internet?
es la propia tensión del lugar lo que sentiré
------ 'Antibiótico' de Agustín Fernández Mallo.
Gran número 100. Gracias!